ESTADOS UNIDOS.- Un milagro. Eso fue para María Emilia Khairallah no ir al estreno de la última película de Batman el pasado jueves, cuando James Holmes ingresó en el cine que ella pensaba concurrir, en Denver, y mató a balazos a 12 personas e hirió a otras 48.

La santiagueña de 26 años vive hace seis en Estados Unidos, concretamente en Aurora, donde ocurrió el hecho. Y en la noche del jueves tenía pensado ir al cine con sus amigos. "Es una de las salas que más frecuento, la primera en la que me fijo cuando voy a ver una película, porque está muy cerca de mi casa; suelo ir con mis amigos, vamos a hacer la cola todo, pero no me fui esa noche porque Dios me bendijo", le contó al diario de Santiago del Estero, "El Liberal".

"Si mis amigos me decían esa noche que venían conmigo al cine, seguro que íbamos ahí, a esa sala, porque está cerca. Pero yo les dije que esperemos, que seguro iba a ir mucha gente y no quería hacer la cola", relató la joven que decidió ir a un restaurante en vez de al estreno.

Khairalla vive a tan sólo pocas cuadras del cine, por eso, cuando volvió a su casa esa noche, tras la cena con sus amigos, escuchó el ruido de las sirenas y vio pasar las ambulancias y un despliegue inusual de patrulleros, con destino hacia el shopping donde se ubica el cine. "Es muy shoqueante saber que esto suceda en el cine que más frecuento y que pase en una comunidad tan tranquila y tan pacífica como es Lowry (en la ciudad de Aurora, Denver) donde vivo hace 6 años y sobre todo porque aquí nunca pasó nada, es súper tranquilo", relató.

Más shokeante se le hizo a la joven saber que el autor de la masacre vivía muy cerca de su casa. "Vive a 10 cuadras de mi casa, pero yo nunca lo había visto. Por eso es la conmoción, porque está todo muy cerca. Yo vi las ambulancias que pasaban, las sirenas, la policía, que llevaron a todos los heridos a los hospitales. La policía llegó en un minuto, la seguridad es muy buena aquí. Por eso la policía y los bomberos llegan rápido", continuó.

"Aquí yo dejo el auto abierto y me voy y nunca pasa nada. Las familias andan con sus nenes, dejan las bicicletas fuera de la casa, nunca roban nada y es muy impactante que un sicópata haga esto y más aquí en Denver. Quizá, uno se puede imaginar en otras ciudades más grandes que pueda suceder esto, pero en Denver que es tan pacífico nunca nos imaginamos esto", continuó.

La paz que reinaba en ese localidad, fue transformada por el ataque de Holmes y según el relato de Khairalla la comunidad sigue golpeada por la masacre, las calles, los bares y restaurantes estan prácticamente vacíos y nadie asiste a los cines. "Aquí nadie quiere vivo a James Holmes. Acá hay pena de muerte y cuando tenga que decidir la corte, seguramente viene algo muy fuerte. Nadie lo quiere vivo: ni la gente, ni la Policía. El tipo planeó poner explosivos para matar a los policías en su casa". (Elliberal.com.ar).